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GLOBAL PRO GALLERY

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Tom Ormerod

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Las condiciones meteorológicas (y la luz) son importantes para todos los fotógrafos de exteriores y especialmente para los fotógrafos de paisajes. Por eso, cuando me ofrecieron la oportunidad de probar la nueva OM-D E-M1 Mark III, sabía que tendría que demostrar su capacidad e intentar experimentar con muchas condiciones diferentes.
No hay nada que disfrute más que un viaje por carretera fotográfico, así que decidí dividir el tiempo que tuve la cámara entre una parte en el suroeste otoñal y húmedo del Reino Unido y la otra en las condiciones cálidas, pero enormemente cambiantes, de Madeira.
Las condiciones a lo largo del viaje por Dorset y Devon fueron variables sin duda, con vientos huracanados, lluvias torrenciales, cielos azules y sol.

El momento más memorable del viaje tenía que ser un amanecer en Start Point de Devon. El viento arreciaba, así que dejé el trípode en la furgoneta, ya que no iba a ser una mañana para largas exposiciones y me dirigí directamente al sitio. Presencié uno de los amaneceres más espectaculares que he visto y lo fotografié a pulso con el nuevo objetivo M.Zuiko Digital ED 12-45mm F4 PRO. Me encantaron los resultados: un rango dinámico nítido y excelente (que es importante para ese primer resplandor) y un sellado hermético completo, por lo que no tuve que preocuparme por los chaparrones intermitentes.

Después fui a Madeira, una pequeña isla impresionante en mitad del Atlántico. Tiene mucha vegetación, rocas volcánicas, montañas, habitualmente niebla, cascadas y agua cristalina: una combinación verdaderamente épica para un fotógrafo de paisajes. Conduje por toda la isla en un día, vi el amanecer por encima de las nubes e hice senderismo por las Levadas (canales de irrigación que llevan agua del norte húmedo al sur árido de la isla). Cada experiencia ofrecía condiciones y oportunidades fotográficas diferentes.
La cámara E-M1 Mark III y el objetivo M.Zuiko Digital ED 7-14mm F2.8 PRO eran mi combinación indispensable, pero el 40-150mm F2.8 PRO resultó ser también muy útil. Los vientos eran muy fuertes en ocasiones, así que a menudo optaba por la nueva Estabilización del disparo de alta resolución; es ideal para vistas amplias y detalles complejos. El punto culminante fue ver el amanecer desde la cima de la montaña Pico do Arieiro. Debajo había un mar de nubes bajas, pero a 1820 metros podía verse el conjunto de colores más impresionante del cielo. Incluso después del amanecer, las nubes se arremolinaron entre los picos de las montañas, lo que generó una vista realmente mágica que no podía dejar escapar.

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OM-D E-M1 Mark III

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