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GALERÍA DE PROFESIONALES

Takehiko Sato

Takehiko Sato

El entramado de la vida en nuestro mundo es realmente variado y está lleno de misterio. Las diminutas vidas brillan con una luz oculta y su historia desconocida nunca deja de asombrarme. Amante como soy de esta vida minúscula, y con el propósito de plasmar su profundidad, emprendí un viaje al tesoro escondido de la vida en las selvas de Borneo.

Para llegar al valle que estaba buscando, estuve andando por la escarpada, calurosa y húmeda jungla durante muchas horas. Como tenía que cargar con mis cosas de acampada, quería llevar un equipo fotográfico lo más compacto y ligero posible. Aunque el peso que podía cargar era limitado, pude llevarme todo el equipo necesario gracias al sistema compacto y ligero de la OM-D.El primer aspecto que observé en los avances de la E-M1 Mark II era la alta calidad de imagen al fotografiar con una alta sensibilidad ISO. La jungla estaba más oscura de lo que esperaba y había muchas escenas en las que se necesitaba una alta sensibilidad. Pero la E-M1 Mark II lograba igualmente una buena calidad de imagen incluso al subir el ajuste a ISO 4000.

En esta ocasión me llevé el objetivo 300 mm 1:4.0 IS PRO, y con la estabilización de imagen sincronizada de 5 ejes pude hacer unas fotos sosteniendo la cámara solo con la mano que antes habrían sido impensables. Este objetivo no solo tiene una capacidad tele impresionante, sino que también es excelente para macro, con lo que pude capturar con toda nitidez hasta los últimos detalles de un zigóptero azul celeste que encontré en una ciénaga.

Con el autoenfoque de alta velocidad y alta precisión pude capturar perfectamente el movimiento de una Anartia fatima que iba de flor en flor, y la nueva función Pro Capture hizo maravillas al fotografiar pájaros levantando el vuelo. Ni que decir tiene que, con su fiable construcción resistente al polvo y a las salpicaduras, es una gran cámara para fotografiar en condiciones difíciles.

Takehiko Sato

Takehiko Sato

Japón

Sato anda detrás de la naturaleza y la vida oculta en todas partes: desde lugares cercanos hasta lejanas junglas tropicales. En los últimos años, las fotografías que ha tomado de los terrenos del santuario de Meiji Jingu han aparecido en el libro fotográfico Meiji Jingu: Forest of Life y en la revista National Geographic.